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14 de Marzo de 2018

Mujeres de la Región del Bío Bío reciben un 16% menos de ingreso que los hombres

El diagnóstico da cuenta que el segmento femenino es castigado por el mercado laboral. Los desafíos van desde desfeminizar los campos laborales, hasta ampliar las políticas de pre y post natal.

“A pesar de que las mujeres en promedio tienen niveles de escolaridad superiores y una mayor proporción de ellas (29%), en relación a los hombres (19,1%), poseen educación técnica o universitaria completa, las mujeres reciben un ingreso por hora promedio un 16,3% inferior que los hombres en la Región del Bío Bío”.

Es el lapidario resultado del estudio del Observatorio Laboral Biobío comunicado por el académico de la UBB, César Salazar.

Derribando mitos

Algo ineludible en este tema es atender el nivel educacional y su injerencia en la brecha.

Así, la hipótesis que señala que las brechas de género deberían reducirse en la medida que se alcance un nivel educacional más alto es desmentida con este estudio.

“Los hombres reciben una retribución monetaria por hora sistemáticamente mayor que las mujeres, independiente de su nivel de educación. Asimismo, los datos nos muestran que la brecha de ingresos, en desmedro de las mujeres, es relativamente más pronunciada entre los ocupados con educación profesional completa (28%), en relación al grupo de ocupados que no alcanza a completar educación básica (9,4%)”.

Para Salazar, esto establece que la brecha salarial entre hombres y mujeres se amplía en ocupaciones que implican mayor grado de complejidad e intelectualidad.

También se argumenta que la brecha salarial por género responde al hecho que las carreras o profesiones de mayor valoración económica tienden a ser ocupadas por los hombres. Por ejemplo, mientras carreras como Ingeniería tienden a ser dominadas por hombres, las mujeres tienen a ocupar empleos en áreas sociales de relativamente más baja valoración. Aunque los datos soportan esta regularidad, la evidencia indica que las brechas salariales se mantienen, independientemente del tipo de ocupación y sector productivo. Sin embargo, esta brecha tiende a ser mayor en aquellos empleos más demandados por los hombres, advierte el informe.

Castigadas por el mercado

La discriminación laboral o salarial de género se funda en creencias sociales. En la sociedad chilena de manera notoria, las mujeres siguen siendo responsabilizadas por la crianza de los hijos (y otras cargas sociales) y por las tareas del hogar, sostiene el docente-investigador de la Escuela de Sociología Unab, Marco Ceballos.

“Entonces, las mujeres que salen a buscar trabajo se encuentran con que son castigadas por el mercado laboral para compensar su mayor costo socio-productivo y deben aceptar condiciones menos favorables que los hombres para no ser excluidas. Ahora bien, existiendo en la sociedad chilena esa mirada respecto de que una mujer le cuesta más a una empresa porque se embaraza, porque tiene licencias, pre-pos natales, urgencias domésticas a las que debe responder, entonces, se naturaliza un trato discriminador hacia ellas”.

Desafíos

Para Ceballos, los principales desafíos de política pública para revertir esta situación debieran ser aumentar la incorporación y formalización de las mujeres en el mercado del trabajo, y así aumentar su capacidad negociadora colectiva y desfeminizar los campos laborales.

Por su parte, el director de Ingeniería Comercial de la USS, Luis Felipe Slier, recordó que estudios señalan que para disminuir estas brechas, se deben implementar acciones como: ampliar las políticas de pre y posnatal para trabajadoras mujeres, y trabajadores hombres, ampliar y/o profundizar en las políticas de conciliación de trabajo, y vida personal tanto para trabajadoras mujeres como trabajadores hombres, en función de su ciclo de vida y responsabilidades en el cuidado de hijos/as y adultos mayores. Finalmente el desafío que tenemos como sociedad es multifactorial con un claro énfasis en materia socio-cultural.

Fuente: Diario Concepción

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